miércoles, 4 de enero de 2012 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Año Nuevo

Espacios vacíos de imaginación en los que proliferan revelaciones escapadas de un desagüe donde se vierten discursos insípidos como "La vida es..." o "Todo lo que he aprendido de la vida...", exponiendo la sabiduría de contenedor que habéis copiado y pegado de algún largometraje cuyos minutos se aburrieron entre sí de tanto bostezar, gastando espacio de una cinta que sueña con suicidarse. O escapados de una carpeta, quiceañera aun, en los que junto al retrato del varón de turno, se dibujan frases que nada tienen que ver con Montescos y Capuletos.
Como todos los que fingís que la vida puede reducirse a un sustantivo: "Viaje", o "camino", eliminando la profundidad de algo etéreo cuyo valor muere un poquito por cada definición al uso que le otorgáis, que no son sino una triste broma sin gracia a la existencia de todo pensamiento.
La vida NO es simplemente un viaje, NO es un camino, NO es una autopista. Los relojes NO se detienen ni pierden el tiempo observando a la gente como tú, tienen mejores cosas que hacer que ver como hoy besas a ese chico perfecto y mañana estés enamorada de otro diferente, y pasado quien sabe... El cielo no se preocupa por tus estados nuevos del Tuenti en los que caben tantas "(L)" como caracteres te permitan, sin significado alguno ni siquiera para ti. Y desde luego, NO has aprendido NADA en estos años que te fueron regalados y que has desperdiciado en lo más absurdo que ese camino del que tanto hablas te ha brindado.
Aprende a escribir de una vez, respeta las normas que fueron escritas por aquellos a los que llamas viejos, ten claro contra que quieres rebelarte y si no lo tienes claro, es preferible que sigas siendo un corderito cuya máximo propósito por año nuevo es seguir disfrazando su insulsa vida con mas discursos sin interés.