domingo, 25 de marzo de 2012 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Piedras en el agua


Estoy volviendo a los garabatos más primitivos. Una condena a la que tarde o temprano hay que entregarse, con los ojos cerrados y los puños abiertos.

Y mi mayor temor en este momento es que el viaje sea demasiado corto. Rezo para estrellarme en un rincón de la mente todavía por explorar, y no pueda escapar de allí nunca más.

Y ojalá, allí dentro, una luz alumbre permanentemente un largometraje que reproduzca sin descanso mi vida y obra, que se reduzca a un desfile de idioteces, una ridícula biografía sin final. Ojalá y unos ojos en la pared me sigan allá donde vaya cargando mi agonía a cuestas. Y nunca me sea permitido frenar el constante ruido que arrolla mis sentidos hasta destrozarme por completo.

Una piedra se hunde en el rio, en lo más profundo de su cauce. Sueña con que la corriente sea capaz de arrastrarla de una forma u otra, hasta desembocar en el lugar donde nacen las cicatrices. Y ahora lo entiendo, las cicatrices se convierten en una pesada carga, demasiado pesada para llevarlas contigo.


martes, 6 de marzo de 2012 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Emocionalmente daltónico

Tus mosqueos me miran, animan a tus labios a comenzar la guerra. Tenerte en frente en este momento es como mirar directamente al cañón de un arma dispuesto a disparar en el momento más inoportuno. Y claro que dispara.
Estoy metido en problemas otra vez, ¿verdad? O al menos así lo siento yo, así me siento cuando pones esa cara de silenciosa desaprobación. La que no puedo soportar.

Y mientras todas esas palabras bailan en tu boca, pienso que hay un lado agradable de ti, un lado que prefiero. Un lado que se ríe y bromea de todo y de todos, un lado que adora los abrazos en cualquier pasillo del supermercado. Pero ese lado es difícil de recordar en días como hoy, en los que estas especialmente argumentativa lanzando la primera piedra.

Y si, lo siento, llegue tarde, perdí el ultimo tren y el tráfico estaba atascado. Mi reloj no estaba en hora, o quizás me entretuvieron por el camino. Lo que sea, pero no puedo volver al debate en el que dices que nada me importa. Claro que me importa.