lunes, 29 de noviembre de 2010 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Un SinNombre en Nunca Jamás

Esta es otra carta manchada de añoranza del pasado. Una carta de lamento por no haber nacido a tiempo para vivir aventuras y misterios, perdernos en bosques encantados habitados por peligrosas brujas, navegar por los 7 mares en busca de tesoros perdidos, defender princesas cuyas sonrisas hechizaban a todo hombre y pelear contra dragones que escupen fuego como aquellos caballeros andantes.
Esta es una carta sobre como la magia murió. Sobre como se extinguió todo aquello por lo que merecía la pena vivir. El tiempo que nos ha tocado vivir ha olvidado toda aventura. El destino está lejos, más allá del horizonte; las sombras refulgentes pasaron al galope hace ya tiempo y han desaparecido. La magia esta enterrada en alguna isla perdida. Yo la busco, pero no se donde voy. Temo que vaya donde vaya estaré perdido.

¿Puede ser que este equivocado? Quizás todavía quedan princesas y dragones… magia y misterios… quizás nunca llegaron a abandonarnos. Tan solo cambiaron su apariencia.
Los demonios adoptaron forma de leyes y prohibiciones. Acechan desde lo alto, vigilan que sigas las líneas que la sociedad marca, se aseguran de que gires a la derecha en los recodos dónde se nos ordenó virar a la derecha. Los dragones llevan hoy trajes de corbata y maldad, billeteras fracasadas y relojes de oro y odio.
Las princesas y los caballeros cambiaron de forma y parecer, tanto que pueden esconderse los unos de los otros e incluso de sí mismos en aquellos bosques llenos de misterio que son ahora junglas de asfalto y soledad, donde cada noche se juega a hechizar y sobrevivir.

¿Y que papel juego yo?, ¿quien soy? Lo cierto es que no lo sé, he cambiado tantas veces que ya no lo sé.
La lógica me dice que estoy loco, que todo eso se extinguió… la lógica es tan mentirosa. No es posible, no somos cenizas, ¡somos magia! Esta en nuestras manos, con nuestra capacidad para amar, dar sentido al universo indiferente.
El tiempo lo cambia todo, menos la magia. La magia siempre estará ahí. Ni se crea ni se destruye. Sólo se transforma
viernes, 12 de noviembre de 2010 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Dulces sueños alma gemela

Cayó la tarde. El otoño ya se había instalado en el hueco que dejó el verano, y tenía intención de quedarse. Las hojas caían con armoniosa lentitud, practicando una danza que hipnotizaba mis ojos. Los pájaros me miraban desde los tejados, se preguntaban a quien esperaba todas las tardes allí sentado. Yo también me lo preguntaba.
La plaza comenzó a bañarse de tono rojizo, como si un sol melancólico se escurriera lentamente por aquellas aceras.

¿Me preguntas que me trajo aquí? No estoy seguro. Quizás me guiaron los susurros de mis viejas fotos, quizás vi este lugar en los sueños que olvido al despertar, quizás seguí a un conejo blanco con demasiada prisa…
Lo que si tenía claro era que aquel debía de ser el día en que por fin aparecieses. No sé donde estás, ni siquiera creo que nos conozcamos. Pero sé que en este mismo instante estás pensando en mí, como yo pienso en ti. Y un día tú y yo estaremos sentados en este banco en el que estoy sentado ahora, y caerán las mismas hojas, y nos mirarán los mismos pájaros…

Se que vendrás,  porque te encuentras tan vacía como yo sin ti. Porque hay personas en el mundo hacia las cuales estamos siendo guiadas. ¿No lo sientes así? Las almas gemelas se necesitan mutuamente, y de una manera u otra acaban encontrándose.

Hoy la coincidencia o el destino te traerán hasta esta plaza. Guiada hasta aquí, sin saber muy bien porque, con curiosidad por contemplar una página aun viva de nuestra historia. El resto lo escribiremos nosotros, serán brillantes pinturas enroscándose en el aire al azar.
Entrarás en mi vida como si siempre hubieras estado allí, porque siempre formaste parte de ella. Estaremos llenos de un futuro y un pasado, y seremos el uno para el otro como nadie lo ha sido jamás. No tengo nada pensando para el futuro, solo quiero respirar, a tu lado.
Ahora no podemos encontrarnos, ignoro porqué, pero algún día nuestras preguntas serán respuestas y nos veremos inmersos en un sueño hecho realidad…


Finalmente el sol gastó su último aliento y se marchó llevándose su perfume de atardecer. Las farolas despertaron. Debía ser ya la hora de volver a casa.
Por el camino comenzó a llover. En mi interior ya diluviaba desde hacia tiempo, el invierno siempre se anticipaba aquí dentro.
¿Sabes que, querida alma gemela? Me conformo con que te quedes a mi lado 5 minutos y luego 5 minutos más... y 5 mas después... Mañana. Mañana será el día. Volveré a esperarte en aquel banco. Aparecerás.
viernes, 5 de noviembre de 2010 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Espectáculo sin censuras

Sean todos bienvenidos a mi teatro. Hoy me complace presentaros el drama entre la mentira, la falsedad y el "por el interés te quiero Andrés". Espero que disfruten.

En esta obra todos somos actores. Llenamos el escenario de secretos que no son tan secretos, que todo el mundo sabe, y les damos alas. De esta manera se cruzan unos con otros constantemente. La vida y la muerte bailan alrededor de los puntos en los que se juntan. Y nosotros nos movemos con ellos. Entre mentiras que son mentira, y verdades que se esconden en los callejones que nadie visita, verdades demasiado cobardes.

Cada actor de esta obra posee su propia debilidad. A lo largo de nuestro camino nos tropezamos siempre con la misma piedra. Siempre la misma. Una piedra que lleva nuestro nombre y dirección, que fue fabricada a medida para nosotros, y con la que tropezaremos toda nuestra vida. Día tras día. Aunque pensemos que lo hemos superado, el pasado siempre sabe como encontrarnos.
Porque estamos condenados a cometer siempre los mismos errores. Estoy tan convencido de que nunca se aprende del pasado... de que nada cambia ni cambiará...
Si algo he aprendido hasta ahora es que resulta del todo ingenuo pensar que una persona puede cambiar. Y si hay algo que deberíamos tener muy aprendido ya es que no se puede borrar el pasado. Ni siquiera se puede cambiar. Así que empieza a pensar antes de actuar.

Me resulta todo tan caótico, tan confuso y extraño... ¿Que espejo refleja verdaderamente la realidad? Odio este juego al que llamáis "¡Así es la vida!". Me hace sentir como el marinero perdido en el desierto, de que todas las dunas se ríen.