miércoles, 22 de enero de 2014 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Este mundo esta acabado. ¿Cuando empieza el nuevo?

De modo que irremediablemente y en contra de mi voluntad, era así. La guerra fría había comenzado hace mucho, y para cuando me di cuenta, ya me habían disparado. Parece ser que estaba equivocado, aquí se dispara sin preguntar… Sálvese quien pueda.

Aquello me exploto en la cara, como una bocanada de aire que estuvo siempre ahí. Aunque nunca me atreví a mirarla a la cara, ella había comenzado su conquista, estaba arrasando con todo mi mundo mientras yo miraba para otro lado. Pero ya no había vuelta atrás, acababa de chocarme de frente con la guerra.

Simplemente, mira atrás y a los lados. Podrás ver que todos estamos en guerra, chocándonos unos con otros sin control, destrozándonos entre todos, ardiendo. Vamos a acabar todos bien jodidos, tu y yo, con nuestras murallas, nuestros cuentos, nuestras mentiras y nuestros secretos que tan bien sabemos defender en tiempos de paz.

De la guerra nadie sale vivo. Todo lo demás, simplemente son palabras. Palabras de un niño que crece con miedo. Quizás el problema sea confiar en lo que no conoces, confiar en el ser humano, y vivir con miedo.

No volveré a creer nunca lo que dicen, lo que piensan. Del ser humano, y solo de él, es de quien hay que tener miedo. Siempre.


“Soy de esa generación que ya nació sin fe. Vivimos enfadados y no sabemos porque”


martes, 14 de enero de 2014 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Vivir y olvidar a la vez son dos rutinas

Puedes levantarte de la cama tan optimista como desees. Y subir la persiana de tu habitación para dejar que la luz de la mañana te de los buenos días. Puedes tomarte un café y sonreír a tu familia. Puedes intentarlo si lo deseas. Y deberías hacerlo, desde luego. Si eres lo suficientemente dócil, puedes incluso engañarte a ti mismo y pensar que todo marcha bien. Pero nada más lejos de la realidad.

Seguimos siendo los mismos seres legañosos  y tristes que se montan en el ascensor todas las mañanas, y que evitan ver su reflejo, por miedo a que les diga la puta verdad. Aterrorizados por la simple vida, huimos del hambre, del frio, del calor, de las úlceras y de la soledad. Pero no llegaremos muy lejos. El mar nos impide seguir adelante.


No cambiamos de dueños, ni de opiniones, ni de calcetines. O lo hacemos tan tarde que no vale la pena. Hemos nacidos fieles, y explotaremos de fidelidad si es necesario. 


lunes, 6 de enero de 2014 | By: Samuel Rodríguez Alonso

El mundo es mi cenicero

Me niego a ser una persona tranquila. No volverá a pasar. Me niego a seguir el sendero que el conformismo va dejando a su paso, donde, en la cuneta, puedes ver el rastro de los cadáveres que siguieron el camino ya marcado, y de los que ahora nadie se acuerda. No tienen nombre ni apellidos. No acabaré ahí.

Me niego a volver a sentirme un muerto depositado a orillas del mar. Otra vez no. Me niego a volver a coger un paraguas cuando llueve, ni a abrigarme si el hombre del tiempo ha dicho que hará frio. Me da igual. No volveré a colgarme de tus mejillas. No más paz de espíritu y conciencia, no volveré a dejar que mi vida este prefigurada por una estabilidad sin tensión ni sacrificio constante.

La vida no es un puto ajedrez. Aquí nadie está en igualdad de condiciones.



El mayor miedo que tenía era que hiciera su aparición la vida real y que la función se acabase. Ahora sé que voy a morir, de modo que viviré como si fuera inmortal.