martes, 6 de marzo de 2012 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Emocionalmente daltónico

Tus mosqueos me miran, animan a tus labios a comenzar la guerra. Tenerte en frente en este momento es como mirar directamente al cañón de un arma dispuesto a disparar en el momento más inoportuno. Y claro que dispara.
Estoy metido en problemas otra vez, ¿verdad? O al menos así lo siento yo, así me siento cuando pones esa cara de silenciosa desaprobación. La que no puedo soportar.

Y mientras todas esas palabras bailan en tu boca, pienso que hay un lado agradable de ti, un lado que prefiero. Un lado que se ríe y bromea de todo y de todos, un lado que adora los abrazos en cualquier pasillo del supermercado. Pero ese lado es difícil de recordar en días como hoy, en los que estas especialmente argumentativa lanzando la primera piedra.

Y si, lo siento, llegue tarde, perdí el ultimo tren y el tráfico estaba atascado. Mi reloj no estaba en hora, o quizás me entretuvieron por el camino. Lo que sea, pero no puedo volver al debate en el que dices que nada me importa. Claro que me importa.





1 comentarios:

marymaria dijo...

Es insufrible cuando alguien te tira en la cara todas sus razones para estar disgustado(a) y uno es capaz de decir nada aunque tenga muchas razones con las cuales rebatir.

Me gustó mucho tu texto. Saludos desde Perú.

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