miércoles, 15 de febrero de 2017 | By: Samuel Rodríguez Alonso

UN FUEGO DE OJOS VERDES

Hay un monstruo al otro lado de la ventana de mi cuarto de invierno. Lo veo por las mañanas, esperando a que me levante, y me acompaña el resto del día hasta que le doy las buenas noches. Cada medianoche, cuando no estoy mirando, vuela y se acerca un poco más a mi ventana. Tiene los ojos verdes y expulsa fuego a todo aquel que intenta acercarse a mí. A veces le hago ofrendas de paz, pero se lleva todo lo que le doy.

Cada día es más y más grande. Lo veo por el retrovisor cuando conduzco rumbo a cualquier parte. Me tapa los posibles caminos y no sé para donde tengo que seguir.


Y, cuando intento dormirme, veo mil bombillas rotas en mi techo y mil brazos rotos que asoman por debajo de mi cama, atropellándose unos con otros. Y, a través de la ventana, veo esos ojos verdes que nunca se apagan.

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