martes, 5 de octubre de 2010 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Expuesto al llanto, a la nostalgia, a la risa y al dolor

 
Toda reflexión que trate sobre el sentido de la existencia no tiene más remedio que concluir con la famosa búsqueda de la felicidad. Y es algo de lo que estoy completamente convencido. Somos seres creados para inventar sonrisas nuevas cada día, para guardar las tardes de sol y el olor a tierra mojada, para merendar chocolate con trocitos de caricias... en fin, para hallar la felicidad. Pero no podemos ser felices solos, también deben ser felices las personas que tenemos alrededor, las que queremos y comparten nuestros días. Se trata de un concepto de colectividad.
¿Por que existe la infelicidad? Verás, todo está en nuestra mente. Todo lo que sentimos es una ilusión. Las personas que no son felices, no son felices porque han elegido no serlo. Y eso no tiene nada de malo.
En verdad, no podemos morir ni podemos herirnos, pero nuestra mente si puede creer que estamos heridos, y puede creerlo con todo tipo de detalles, puede producirnos tanto dolor como seamos capaces de imaginar, tanto sufrimiento como nos plazca a nosotros mismos. Podemos convencernos de que somos victimas de la mala suerte, que el destino nos dio la espalda. Podemos ser cobardes. Pero no merece la pena.

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