domingo, 22 de mayo de 2011 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Si. No. Quizás. No lo sé. ¿Puede repetir la pregunta?

Quizás sea la hora de no volver a mirar la hora, de arrancar la venda de mis ojos, de salirme del camino que no lleva a ninguna parte y cruzar el río. Quizás sea el momento de dejar de perseguir mis propias huellas como un explorador con miedo a explorar, como un perro con el rabo entre las piernas.

Toca hacer aterrizaje de emergencia antes de la inminente colisión, envolver los abrazos y guárdalos donde no les pueda dar el sol, ignorar todas las citas que no vamos a tener en esta historia que se escribió con el final pensado de antemano.

Las ruedas, aunque torcidas, seguirán girando. Este cuento de despropósitos no parará aquí, no al menos hoy. Te debí olvidar paginas atrás, justo en el renglón donde ponía: “Si una persona se aferra a su pasado, muere un poco cada día…”

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