martes, 27 de septiembre de 2011 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Si quieres correr, puedes correr

Esta noche puedes ponerte aquellas botas y salir de casa. Hundir la suela en la suciedad de esta decadente ciudad y seguir corriendo. Llegar hasta el punto más alto, coger impulso y saltar a través de todo el Paseo.

Llegar hasta las vías del tren y mantener el equilibrio entre sus raíles. Si algún tren se interpusiera en tu camino vuelve a saltar, tan alto que atravieses las nubes y te dejes llevar por las corrientes de aire.

Puedes alcanzar las estrellas, saltar de una a otra, de constelación en constelación. Saludar al Sol escondido tras un planeta deshabitado y seguir corriendo, dar vueltas y vueltas sobre nuestra Luna.

Esta noche puedes correr tanto como quieras, y no te preocupes si caes, porque aterrices donde aterrices, yo estaré allí. Siempre estaré allí.


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