miércoles, 23 de abril de 2014 | By: Samuel Rodríguez Alonso

La Muerte es una Bella Arte

Hablo de cuando se equilibra el caos de tus entrañas y eres capaz de amanecer cada mañana con la cabeza vacía de pensamientos. De cuando esnifas la insípida tranquilidad de los días “normales” frente a un espejo que no te está mirando. Es en esos días mis venas se inflaman y enferman de miseria y hastío.


Cegado por la fiebre que me produce esta vida desteñida, superficial, limpia y aseada, me dejo caer por las grietas de mi habitación, inmerso por el éxtasis de la destrucción de supermercados e iglesias, o incluso de mí mismo, de cometer todas las estupideces que estén a mi alcance, escupir sobre todos los falsos ídolos, ahogar en la bañera al mundo hasta que deje de respirar.


Porque no hay cosa que me reviente más que la falsa paz interior, la ingenia satisfacción, lo saludable y confortable, lo mediocre, lo normal y corriente. No soportaría terminar siendo una persona al uso, para todos los públicos y sin subtítulos. Jamás.

"No te quedes; vete. Vive y después di que el favor de un loco te dejó vivir"



0 comentarios:

Publicar un comentario