viernes, 11 de julio de 2014 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Lo malo y lo peor

¿Acaso no lo veis? La mayoría de las personas que han llegado al cuarto de siglo ya están acabadas. Ya han escogido el camino para su futuro simple y acomodado. Se conformaron con elegir entre lo malo y lo peor, hasta que al final no queda nada.

Tenemos un maldito país lleno de gilipollas que conducen coches como locos, que comen hasta reventar. Tenemos un país de niños que traen otros niños al mundo, niños que pegan a sus profesores, que votan sin criterio y que solo salen a la calle cuando el fútbol lo pide. Un país de niños, al fin y al cabo.

Cada vez tengo menos interés por todo esto. Parece que nada vale la pena. Y lo peor es que no sé cómo voy a escapar de aquí. Veo sus caras, a pesar de todo, algo les ha engañado lo suficiente para que piensen que la vida tiene algún aliciente para seguir andando hacía la nada. Es como si ellos comprendieran algo que a mí se me había escapado.

Tarde o temprano llega el momento de empezar la huida. Solo me falta saber hacía donde. Pero una cosa esta clara: No me dejarán huir tan fácilmente. Ya lo intentaron otros y fracasaron. Al menos no tuvieron que elegir entre lo malo y lo peor. Quizás con eso, sea suficiente.


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