La paz y el bienestar es algo que nos inventamos nosotros
mismos, algo irreal, un estado hipnótico muy lejano. La vida es lo otro. El
desengaño constante, el llanto y el amor y el odio, que a fin de cuentas es lo
mismo. Lo real es mirar constantemente esos ojos que te regalan lo mejor o
lo peor, y nunca a partes iguales. Es mecerse en ellos a su antojo una y otra
vez mientras afuera llueve, llaman a la puerta o amanece. Apenas importa. Lo real
puede ser que de camino al trabajo un desenfadado animal se te cruce en la
carretera y los dos terminéis de discutir con vuestros semejantes para siempre.
Al menos así quizás se termine el dolor que no se cura con pastillas, los
encuentros que nunca llegan a ocurrir o las palabras que se pierden porque no
tiene la fuerza de ir a ningún sitio.
Eso sí que es paz.

0 comentarios:
Publicar un comentario