martes, 14 de septiembre de 2010 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Insolente felicidad


Tal vez encuentre la felicidad en el fondo de un cenicero, entre la basura de todo aquello que desprecio o en los restos de las cartas que nunca te escribí. O a lo mejor se esconde entre tus sábanas, en aquella tarde soleada que guardo en mi bolsillo para ti y para mi, o en todos aquellos momentos que, juntos, de la mano, te llevé al fin del mundo. No tengo ni idea.
Tan solo quiero llegar a ser alguien de quien podáis sentiros orgullosos, esquivando la tentación de inventar ninguna falsa historia, tan solo tratando con la verdad.
Tal vez algún día llegue a ser quien sueño ser. O tal vez ya lo sea y no me haya dado cuenta. Pero eso ya es otra historia, la mía propia... Y es que la felicidad no existe, solo existen pequeños momentos agradables que se nos escapan rápido, que son pasajeros, efímeros; y es precisamente esa condición de fugacidad lo que hace que merezca la pena perseguirlos de por vida.

0 comentarios:

Publicar un comentario