domingo, 26 de septiembre de 2010 | By: Samuel Rodríguez Alonso

Que no te duerman

 La tormenta acabó por destrozarme, por enmudecerme. Mis palabras cayeron desplomadas en el combate. Perdí. Bajé el telón.
¿Y ahora? Ahora me encuentro con las manos cruzadas, organizando mis soledades por fecha de caducidad, recogiendo los sueños que nadie quiso y que el oleaje arrastró hasta la orilla. Estoy demasiado hundido para gritar y patalear, sólo siento la mordiente y salvaje tristeza de otra cosa buena que he perdido para siempre...
Duermo. Me sumerjo entre caladas hasta que mi cuerpo quede frió, sin vida. Y solo sus manos pueden sacarme de esta pesadilla, de ese instante de los dibujos animados en que la gravedad espera a que el coyote se dé cuenta de su error antes de caer en picado al vacío.
Despierto. Abro los ojos en mi cama y ella los abre en cualquier otro lugar que yo que desconozco, en el que, como todos, buscas ser más feliz.
Y la realidad es tal y como yo creía, no somos tan imprescindibles. Podemos acabar solos.

4 comentarios:

Caroop dijo...

Hola me encontre con tu blog... escribes realmente lindoo...todo bine bello te sigoo vale saluudoss ;D

ozpy dijo...

hey q cool tu blog

A.M Doval dijo...

sabs? me gusta como escribes.
es... profundo.

muaac*
http://wordsishush.blogspot.com/

Emanuel Jesús Lopez dijo...

Realmente muy bueno, estoy comenzando un proyecto similar, que sigan los exitos saludos!

Publicar un comentario